sábado, 31 de diciembre de 2016

ETÉREO

Puedo agradecer por haber aprendido de la rutina
que nada va a cambiar, que nada aquí termina,
que lo que he vivido lo volveré a vivir,
que sé lo que ha pasado y de nuevo lo veo venir.

Y digo agradecer porque parece ser mejor
saber lo que me espera, no un incierto peor.
Una pesadilla sin libreto ni guión,
un espasmo lúdico del tiempo, a traición.

Tal vez corre por mis venas desgano al porvenir.
Puede que cobre a destajo sobrevivir.
Que comience a llevármela bien y sonreír.
Que disipi mi apatía y corrija lo etéreo.
¿Qué esperabas? ¿Otra rima?
No, ya me cansé de escribir.